Actualización
quincenal, días 1 y 15
de cada mes Santa
Fe y Barcelona,
domingo 1 de marzo de
2026
Infancia y salud ENFERMERAS POR MÉDICOS La
línea que separa el
rol médico del rol
de enfermería es
cada vez más
delgada, y cada vez
más enfermeras
pueden asumir tareas
que suelen hacer los
médicos, y así se
hace un equipo más
eficiente. La
experiencia
de numerosos
hospitales propone
plantear la
sustitución de un
médico por una
enfermera en ciertas
actividades
asistenciales del
hospital. Los
resultados indican que
la diferencia es
mínima o nula, o que
incluso parece ser
mejor en algunos
casos. Esto es una
alternativa para
solucionar una
supuesta falta o,
mejor, mala
distribución de
médicos. El
concepto
de «médico» se refiere
aquí tanto a médicos
como a médicas, y
«enfermera» designa
por igual a enfermeras
y enfermeros. Y el
concepto de
«sustitución de un
médico por una
enfermera» quiere
decir que un
profesional de
enfermería, formado y
entrenado para una
tarea en concreto,
sustituye al médico
que hace esa misma
tarea de manera
habitual. Las tareas en que se
demostró que una
enfermera puede ser
tan competente como un
médico en la labor
hospitalaria son
estas:
elaboración
de la historia
clínica, examen
físico, pedido e
interpretación de
análisis y de otros
estudios, valoración
del pre-operatorio y
de la recuperación
post-quirúrgica,
repetición de recetas,
educación sanitaria
del paciente y de su
familia, y apoyo
sicológico. El
objetivo
de esta sustitución es
doble. Por un lado,
acelerar los procesos
asistenciales, atender
antes, acortar los
tiempos de espera. Y,
por otro lado, dado
que los médicos, sobre
todo los
especialistas, son
escasos o están mal
distribuidos, hacer
que se dediquen a los
casos más complejos y
dejen lo más sencillo,
y que esté bien
protocolizado, en
otras manos igual de
competentes. Alguien
podrá
pensar que esto
provocaría rechazo,
malas prácticas,
errores u omisiones, o
falta de confianza en
la enfermera, pero la
experiencia indica que
no es así. Se trata de
la experiencia (1) de
más de 80 hospitales,
la mayoría europeos
(sobre todo ingleses y
holandeses), pero
también de hospitales
de China, Bangladesh,
Etiopía, Irán, México,
Nepal, Nigeria y
Uganda. Hay
que
resaltar que las
citadas experiencias
proceden tanto de
países desarrollados
como de aquellos que
no lo son tanto. El
objetivo, en efecto,
no es ahorrar dinero
ni hacer frente a
recortes
presupuestarios, sino
mejorar la atención
optimizando el
personal disponible. Un
grupo
de investigadores de
Irlanda reunió las
experiencias en que
una enfermera
sustituye a un médico
en determinadas
labores asistenciales
de hospital, y las
revisó con riguroso
criterio científico.
El resultado es una
revisión en
profundidad que el mes
pasado publicaba la
prestigiosa fundación
y biblioteca Cochrane.
Cochrane
es
una organización sin
fines de lucro que
agrupa investigadores
voluntarios de más de
130 países, y es muy
conocida por el rigor
que aplica en todos los
temas médicos que
analiza en profundidad.
El informe de la
revisión que comento
está publicado en inglés
y en castellano, y es
gratis. Se trata de no
basarse en opiniones o
prejuicios sino en
información objetiva. Las
conclusiones,
insisto, se refieren a
que una enfermera
adecuada puede reeplazar
al médico en ciertas
rutinas de la labor
hospitalaria, y que
puede hacerlo con
suficiente solvencia y
destreza profesional.
Sabiendo esto se ha
propuesto que estos
criterios de sustituir
un profesional por otro
se aplique también a la
atención primaria, donde
esta sustitución sería
incluso más necesaria. La
atención
primaria tiene la máxima
importancia porque es
acá donde se atiende a
la gran mayoría de los
pacientes y donde se
resuelven o se controlan
la gran mayoría de los
problemas de salud. Y
porque una atención
primaria que funciona
bien descongestiona la
guardia de sanatorios y
hospitales. La
atención
primaria de Santa Fe
comprende un sector
público y un sector
privado o concertado con
obras sociales,
prepagas, etc. En
conjunto, el sector
público atiende a un
tercio de la población. En
cuanto
al conjunto de niños y
adolescentes argentinos,
más de la mitad (57,5%)
no tiene obra social, y
por tanto debe recibir
atención médica y de
enfermería en el sector
público. En cuanto a la
población de nivel
socio-económico bajo,
casi el 90% carece de
obra social. Por
ejemplo: pasé hace poco
por
un centro de salud del
sector público, no diré
cuál, y comprobé que la
atención de pediatría se
ofrece sólo de lunes a
jueves, y en horario de
sólo hasta las once de
la mañana. Esto quiere
decir que si un niño del
barrio tiene fiebre un
jueves a las once de la
mañana, debe esperar
hasta el lunes a primera
hora, y ver entonces si
lo atienden. O
bien puede ir a la
guardia del hospital,
con todo lo que esto
implica, aunque lo más
probable es que esa
fiebre y la enfermedad
que la motiva se
hubieran podido
diagnosticar y controlar
adecuadamente en la
atención primaria. Esta
es una situación mil
veces repetida, y que
merece reflexión, y
luego corrección. Argentina
vota
en contra de la
salud mental
Argentina
votó
en contra de la
Declaración que
busca promover la
salud mental y el
bienestar, incluso
de nuestros
jóvenes
adolescentes. Casi
todos los otros
países votaron a
favor. Cada
vez
vemos todos más claro
que la salud mental,
en particular la
infanto-juvenil, tiene
más importancia de la
que recibe. Esta salud
mental incluye
aspectos tan graves
como las adicciones, a
drogas y a pantallas,
el acoso escolar y el
ciberacoso, la soledad
no deseada, la
depresión y el
suicidio, y tal vez la
violencia cotidiana. No
obstante,
Argentina votó en
contra (2) de una
Declaración oficial
que busca promover la
salud mental y el
bienestar emocional
así como la prevención
de enfermedades como
la obesidad. Ciento
setenta y cinco países
votaron a favor, y
sólo un país se
abstuvo (ni sí ni no:
Paraguay). Y dos
países votaron en
contra: Argentina y
Estados Unidos. Es
decir,
la voluntad de
sumisión parece haber
sido más importante
que la salud de los
argentinos. Este es el
resultado de la
votación llevada a
cabo el pasado 15 de
diciembre en la Cuarta
reunión de alto nivel
de la Asamblea General
de las Naciones Unidas
para la prevención y
el control de las
enfermedades no
transmisibles y la
promoción de la salud
mental y el bienestar. Este
voto
en contra, y contrario
al criterio de casi
todos los otros países
del mundo, nadie nos
lo explicó. No
recibimos ninguna
explicación razonable.
Ni despertó suficiente
interés y debate en
los medios masivos de
comunicación. Entre
otras
cosas, la Declaración
propone la formación
de profesionales de
enfermería y de
médicos de familia
para atender a los
problemas de salud
mental que afectan a
la comunidad, porque
ya se sabe que hay
pocos siquiatras y
sicólogos realmente
disponibles, y no
alcanzan, o no están,
o son demasiado caros,
o están mal
distribuidos, o no
quieren. Argentina
votó
en contra, una vez
más, y esto nos
avergüenza, y otra vez
quedamos al margen. Es
evidente, por lo
tanto, que necesitamos
ideas nuevas,
necesitamos innovar,
necesitamos revisar la
forma de pensar y de
actuar, y de gastar,
porque todo lo que
hacemos, al menos en
cuanto a salud, no
está del todo bien
hecho, a la vista
está, y puede ser
hecho de una manera
mejor. / Publicó El
Litoral el
lunes 02/03/26: html
- jpg
pero eliminó
"Argentina votó" del
segundo título, que
quedó "Voto en
contra..." y eliminó
la frase "Casi todos
los otros países del
mundo votaron a favor"
del pie de la foto. (1)
Substitution
of nurses for
physicians in the
hospital setting for
patient, process of
care, and economic
outcomes / Sustitución
de personal médico
por personal de
enfermería
en el ámbito
hospitalario sobre
los desenlaces del
paciente, el proceso
asistencial y económicos
/ Cochrane,
12/02/26.
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