Actualización
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de cada mes. Santa
Fe y Barcelona, lunes
01/09/25 LAS
PATAS CORTAS Los
adultos, a los chicos
les dicen que tienen que
decir la verdad, sea la
que sea, porque la
mentira tiene las patas
cortas. Sin embargo, los
adultos son a veces
amigos de la mentira, y
los chicos se dan cuenta
de esta paradójica
amistad porque pronto
aprenden a decir
mentiras. Y en el mundo
de la mentira de los
adultos, de ciertos
adultos, de acá y de
allá, destacan los
relatos, los discursos,
las palabras dichas o
escritas que faltan a la
verdad, algunas veces
sin disimulo, a fin de
satisfacer ciertos
oscuros intereses. En
estos casos, cuando lo
dicho o escrito tiene
aspecto de falso, cuando
es sospechoso porque
parece responder a los
intereses de ciertos
sectores, para saber la
verdad es necesario
acudir a una fuente
neutral. Por ejemplo,
Médicos sin Fronteras.
Esta organización se
financia sobre todo con
una multitud de pequeñas
donaciones particulares,
incluso procedentes de
Argentina. Fue fundada
por un grupo de médicos
y de periodistas, en
1971, ante la evidente
necesidad de ayuda que
provocó el genocidio de
la minoría Igbo (en
Nigeria), y la
inundación en Pakistán
Oriental (hoy
Bangladesh), a causa de
un ciclón, el año
anterior. Médicos
sin Fronteras es una
organización imparcial,
neutral, y como tal
actúa en numerosas zonas
de conflicto. Dado que
no responde a los
intereses de ningún
bando, ni toma partido
por nadie, todo lo que
dicen tiene plena
credibilidad, y está
avalado por datos
incuestionables. Por
ejemplo, la Memoria 2024
informa con todo detalle
de las actividades
humanitarias
desarrolladas durante el
año pasado, y presenta
las cifras
correspondientes a esta
actividad, incluyendo
los números del dinero
recibido y de cómo fue
gastado. Entre
otros datos informan que
durante el año pasado
vacunaron a casi un
millón de personas,
sobre todo chicos,
siguiendo programas
masivos de vacunación.
Hay que agregar unas
250.000 dosis de la
vacuna contra el
sarampión que
administraron para
controlar diversos
brotes de esta
enfermedad. Siempre en
zonas de conflicto,
durante 2024 atendieron
a poco más de cien mil
partos, y con todos los
recién nacidos tuvieron
las mismas atenciones
médicas y de enfermería
que reciben los recién
nacidos en la ciudad de
Santa Fe. El
último informe de
Médicos sin Fronteras
(*), publicado el mes
pasado en una de la
revistas médicas más
prestigiosas del mundo,
incluye un análisis de
las heridas en menores
de 15 años producidas
por la violencia directa
o indirecta de las
bombas israelíes sobre
Gaza. No son todos los
menores de edad heridos
en Gaza sino sólo una
parte, los pacientes que
ellos mismos atendieron,
sin contar a los
muertos. Es una
información documentada
y fácil de contrastar.
No son opiniones, sino
hechos, heridos, chicos
y adolescentes. La
mentira, en efecto,
tiene las patas cortas. El
informe es demoledor.
Con todo detalle
explican que, hasta
finales de julio, en los
seis puntos de salud que
gestionan en Gaza,
habían realizado 27.655
consultas en menores de
15 años a causa de las
heridas. Este número
representa casi un
tercio del total de
todas las consultas
realizadas por motivo de
estas heridas. Uno de
cada diez niños heridos
tenía menos de 5 años de
edad. Más
de las tres cuartas
partes de las heridas
fueron provocadas de
manera directa por las
bombas o,
indirectamente, por sus
esquirlas o por los
escombros que salen
disparados a causa de la
onda expansiva. En el
11% de los casos, la
herida fue producida por
un disparo directo, y en
el 4% se trató de
quemaduras secundarias a
los incendios que
provocan las bombas. En
el 18% de los casos, la
herida ya estaba
infectada cuando el
paciente consiguió
llegar, o ser llevado,
al puesto de salud u
hospital, y esto es una
situación difícil de
solucionar porque las
fuerzas israelíes
impiden la entrada de
antibióticos con el
argumento de que también
podrían servir para
tratar a un terrorista.
En
cuanto a las otras
consultas de pediatría,
aparte de las heridas,
sobresalen las
dificultades
respiratorias
secundarias a la
inhalación de polvo.
Todas estas situaciones,
igual que el grave
problema de la falta de
agua potable y
alimentos, se ven
agravadas por la
imposibilidad de escapar
hacia ningún lugar y a
la obligación de tener
que vivir y convivir
hacinados, en
condiciones que son
indignas de un ser
humano. Pero ya sabemos
que el hombre es el peor
enemigo del hombre. Cabe
resaltar que esta
información procede de
una organización cuya
neutralidad está
ampliamente reconocida y
que, por tanto, no toma
partido ni por un lado
ni por el otro. Se
limitan a prestar
atención sanitaria a un
nivel de máxima
eficiencia humana y
material, e informar al
mundo de lo que ven y de
lo que hacen. Más
información en:
www.msf.org.ar. (*) «War
wounds caused by
explosive weapons in
Gaza: data from a 2024
study by Médecins Sans
Frontières»
(Heridas de guerra
causadas por armas
explosivas en Gaza:
datos de un estudio
realizado en 2024 por
Médicos Sin Fronteras).
Lancet, 16/08/25. Meningitis La
foto que ilustra esta
nota es de
Mariam Abu Dagga,
fotógrafa colaboradora
de Médicos sin
Fronteras. Murió el
pasado 25 de agosto
durante el bombardeo de
las fuerzas israelías
contra el hospital
Nasser, en Gaza. El
comunicado de Médicos
sin Fronteras dice:
«Denunciamos de la forma
más enérgica los
horrendos ataques
israelíes perpetrados
hoy contra el complejo
médico Nasser, el único
hospital público
parcialmente operativo
en el sur de Gaza. Las
fuerzas israelíes
asesinaron al menos a 20
personas e hirieron a
otras 50 en ataques
consecutivos, incluyendo
personal sanitario,
rescatistas y
periodistas. Miembros
del personal de Médicos
sin Fronteras se vieron
obligados a refugiarse
en el laboratorio del
hospital mientras Israel
atacaba repetidamente el
edificio durante las
labores de rescate. Nos
indigna que las fuerzas
israelíes sigan atacando
impunemente a personal
sanitario y
periodistas.» Nueve
días antes del
bombardeo, un equipo de
especialistas gazatíes y
franceses denunciaban,
en el mismo número de la
revista antes
mencionada, que en el
hospital que luego sería
bombardeado una y otra
vez estaban ante un
brote de meningitis. En
los últimos meses ya
llevaban más de cuarenta
niños con meningitis
(**). Es probable que
este brote epidémico se
relacione con la
destrucción sistemática
del sistema sanitario
gazatí y, en
consecuencia, con la
falta de vacunas. Denuncian
que carecen de los
medios idóneos para un
correcto diagnóstico y
que no tienen los
antibióticos necesarios
para un correcto
tratamiento. Reclaman el
fin de la agresión
armada y la provisión
inmediata de
antibióticos, vacunas,
etc., así como asegurar
los servicios de agua
corriente y
electricidad. Nueve días
después les bombardeaban
el hospital, y lo hacían
con la técnica de
ataques que se repiten a
fin de alcanzar a
quienes se acercan a
prestar ayuda. Esta
técnica cruel ya ha sido
denunciada al más alto
nivel. «Sin
una intervención
urgente, más chicos van
a morir por enfermedades
que se pueden prevenir»,
afirman los mencionados
especialistas hacia el
final de la carta que
publican, que es un
grito de auxilio. Nada
de esto es opinión, sino
que son hechos
documentados y
publicados en medios de
la máxima credibilidad. (**) «Paediatric meningitis outbreak in Gaza amid health system collapse» (Brote de meningitis pediátrica en Gaza en medio del colapso del sistema sanitario). Ídem anterior.
Atención
de pediatría en Gaza.
Niño herido por la
violencia bélica (*).
Foto de Mariam Abu
Dagga, de Médicos sin
Fronteras. Mariam
murió durante el
bombardeo al hospital
Nasser del 25/08/25. Publica El
Litoral, martes 02/09/25:
html - jpg.
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