Actualización
quincenal, días 1 y 15
de cada mes. Santa
Fe y Barcelona,
viernes 15 y domingo
17/08/25 Tercer domingo de
agosto: Día del Niño
en Argentina Buenas
noticias
para el Día del Niño El
Día
del Niño ya es en sí
mismo una buena
noticia. Y nos trae
buenas noticias,
aunque con
contradicciones. Los
chicos y los jóvenes
de Santa Fe tienen hoy
más acceso a la
formación y a la
información que nunca
antes, y esto los hace
más fuertes y
vigorosos. Nunca
como
en estos últimos años
tuvieron tantas
oportunidades para
acceder al
conocimiento, a la
ciencia, a los
procesos de aprender,
saber y practicar.
Pero a la educación le
soplan vientos
adversos. En el mundo,
nunca antes
hubo tantos niños y
adolescentes
escolarizados, pero
cierto alumno argentino
de escuela pública
todavía tiene
dificultades para leer y
para entender lo que
lee, y esto lo hace
blanco fácil del engaño
y la trampa. Abunda
la
opinión sin fundamento,
abunda la noticia falsa
y la mentira, abunda el
mensaje interesado, el
grito y el insulto. Pero
los niños y los
adolescentes, aunque no
todos, nunca fueron tan
rápidos para detectar el
engaño y la trampa.
Detectar la trampa
implica educación y
formación, caer en ella
es fácil cuando no hay
otras alternativas. La
educación
y la formación son la
clave para que los
chicos y jóvenes
entiendan qué es un
espejismo y qué es la
realidad. Tenemos que
ayudar para que todos
sin excepción pasen con
provecho por las aulas,
porque sin este paso el
futuro les será
incierto, y por tanto
les será fácil caer
ingenuos en la trampa. Y
la trampa, el fraude, el
engaño están a todos los
niveles. Saber nos hace
fuertes, mientras que
ignorar y la
indiferencia nos hacen
vulnerables. En
el
Día del Niño tenemos
otras buenas noticias.
Nunca hubo en el mundo
tantos niños y
adolescentes vacunados
como los hay
actualmente, pero nunca
fueron tan
recalcitrantes los
movimientos
negacionistas y
anti-vacunas. Por aquí
también soplan vientos
adversos. Aunque con
excepciones, la salud y
el bienestar de la
infancia son hoy mejores
que nunca, y esto se
debe a la educación, a
las vacunas, a la salud
pública, a la
protección, a los
alimentos, al agua, al
respeto, a los derechos. Hubo
una
época en que se morían
dos bebés de cada tres
que nacían. No había
agua potable ni
desagües, ni vacunas, ni
hospitales. Ni alimentos
ni educación para todos,
pero sí había cañones.
Fue en esta época cuando
se perfeccionó la
tecnología del cañón
como arma de guerra, y
poco a poco lo hacían
cada vez más efectivo,
es decir, con más
capacidad de
destrucción. Mientras
tanto, se morían dos de
cada tres bebés. Era el
siglo XIV. Hoy,
siglo
XXI, la tecnología
bélica continúa
perfeccionando su
capacidad de destrucción
y de matar, incluso a
los niños. En Gaza, la
violencia israelí
continúa matando niños,
incluso de hambre, y lo
hace con el beneplácito
del presidente de un
país argentino que se
vanagloria en afirmar
que aquí la libertad
avanza. Las
secuelas
físicas y psíquicas de
los niños y jóvenes
supervivientes quedarán
para siempre. Serán una
carga pesada para el
propio discapacitado y
para su familia. Y
mantendrán para siempre
encendida la llama del
odio y la venganza. No
obstante, aunque no lo
parezca, la situación de
la infancia y de la
adolescencia está en
general hoy mejor que
nunca. Y esto se debe a
que muchos adultos,
aunque no todos,
comprenden el gran valor
que tiene invertir en
infancia y adolescencia. Pero
admitamos,
con vergüenza, que en la
infancia de hoy todavía
quedan infantes, púberes
y adolescentes que
lloran, que trabajan en
vez de ir a la escuela,
que se ven obligados al
sexo y a la explotación,
a la droga, a la calle,
a la violencia, al
abuso, a pedir de mesa
en mesa. Esperan algo
más de nosotros y, con
toda certeza, esto que
esperan no es
precisamente un juguete. Lo
que
hoy hace falta es
pensar, programar y
luego hacer. Ahora, esta
mayor conciencia sobre
los derechos de la
infancia debe quedar
reflejada como tal en la
nueva Constitución
provincial. Es una buena
oportunidad para mejorar
la de 1962, y aunque
ésta ya incluye algunos
aspectos relativos a la
salud y la educación,
los vientos adversos,
los tiempos que hoy
vivimos recomiendan
actualizar, y luego
blindar los derechos de
protección, de salud y
de educación de la
infancia en Santa Fe.
Los derechos y el
interés superior del
menor santafesino deben
constar en la
Constitución de Santa
Fe. El
Día
del Niño ya es en sí
mismo una buena noticia,
claro que sí. Y aunque
hay excepciones
difíciles de comprender
porque no sería difícil
solucionarlas, este día
nos recuerda que el
respeto por la infancia
y la adolescencia es
cada vez mayor. Chicos y
jóvenes están ahora más
que antes entre las
prioridades tanto
públicas como privadas,
y esto es sin duda la
mejor noticia que nos
trae este entrañable Día
del Niño. Niñas
criadas como niños Hay
una
costumbre lejana que
nos habla de libertad
y de esclavitud, de
cómo es de férrea la
voluntad de ayudar, en
este caso a las niñas,
y de contribuir a
salvar un gran
obstáculo, en este
caso la ley. En
Afganistán, el régimen
talibán no permite que
las niñas vayan a la
escuela, ni anden por
la calle, ni trabajen
en nada que no sean
las tareas domésticas.
Para esquivar esta
ley, muchas familias
eligen a una niña de
la familia para que
viva toda una infancia
como varón. Hablan de
ella como de él, la
presentan como varón,
la visten como niño y
la educan como varón,
usa pelo corto y
nombre de varón, y
comparte los juegos y
las conversaciones de
los varones. Las
niñas, en cambio,
están obligadas a
quedarse en casa para
atender a las tareas
domésticas y al
cuidado de los adultos
mayores. De
esta
manera, esta niña
criada como niño tiene
mejores perspectivas
porque va a la
escuela, juega en el
patio a la pelota,
corre en la calle con
otros chicos, aprende
a vivir con libertad.
Luego, como niño ya un
poco mayor puede
acompañar por la calle
a su madre o a sus
hermanas puesto que en
aquel país una mujer
no puede salir a la
calle si no está
acompañada por un
varón. Inclusive podrá
trabajar, como sus
hermanos, y aprender
un oficio. La
costumbre es antigua y
la sociedad la acepta,
tal vez porque los
varones son para ellos
prestigio y fortaleza
para la familia,
mientras que las
mujeres no son más que
para el trabajo
doméstico, tener hijos
y criarlos. Y cuando los años traen los cambios propios de la adolescencia, la chica criada como chico abandona el rol masculino para asumir, entre los 15 y los 17 años, el rol femenino, y debe aceptar en consecuencia la obligación de casarse con quien le designen como marido. Pero muchas, ya con otra mentalidad, se niegan a casarse porque saben de qué se trata, y quieren vivir mejor, con más libertad. Esta negativa a casarse suele implicar el romper con la familia y quedar al margen de la sociedad, lo que a su vez tiene consecuencias. Pero el germen de la libertad ya creció, y la fuerza de la libertad es poderosa. Eligen así una libertad que es apenas un poco más libre, o una esclavitud que es apenas menos esclava. Para ellas también es el Día del Niño. Se las conoce como las «bacha posh», una antigua palabra que quiere decir «vestida como varón».
El
alto
precio de un poco de
libertad, o un poco
menos de esclavitud,
porque el deseo de
libertad es una
fuerza poderosa. Publica
El
Litoral,
domingo Día del Niño,
17/08/25: html
y lunes 18: jpg.
// Ref.: Tuchman BW.
Un espejo lejano. El
calamitoso siglo XIV.
Barcelona: Ariel
Historia, 2014. / Bacha
posh in Afghanistan:
factors associated with
raising a girl as a boy.
Culture, Health &
Sexuality: An
International Journal
for Research,
Intervention and Care
(2019) / Wikipedia: Bacha
posh.
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