Santa
Fe, Argentina, y
Barcelona, sábado 01 de
marzo de 2025
LA
FORMACIÓN
LE GANA A LA POBREZA Chicos
y jóvenes sumidos en la
pobreza y en la
exclusión social hay en
Santa Fe bastantes, y
muchos más hay que
parecen estar al límite.
Pero la escuela, a
través de sus diversas
etapas, es decir, la
formación
infanto-juvenil, puede
ofrecer la oportunidad
de salir adelante. Puede
neutralizar, al menos en
buena parte, la profunda
desigualdad de
oportunidades que se
observa entre los
hogares cuyos miembros
tienen formación y los
hogares en que sus
miembros tienen poca, o
ninguna formación. Ya
se sabe que a mayor
formación de la familia,
menos posibilidad de
pobreza y exclusión
social, y viceversa. En
esta ecuación está
además la inseguridad y
sus conocidos
condicionantes, puesto
que también se sabe que
inseguridad y exclusión
social son formas de
violencia relacionadas
entre sí. Entonces, hay
que buscar alternativas
para incluir a quien
esté excluido. La
escuela, la formación
infantil y luego juvenil
es la clave para luchar
contra la pobreza y la
exclusión, y contra todo
lo que esto implica, y
para aspirar en
consecuencia a un futuro
mejor. La contraria es
perpetuar el círculo
vicioso que tenemos a la
vista: cada vez hay más
pobres, y son más
pobres; y más ricos, que
cada vez son son más
ricos. Pero no hay que
quedarse con el lamento
sino que hay que
preguntar qué podemos
hacer. Este
complicado contexto
invita a levantarse,
arremangarse, activarse,
unirse las familias, los
barrios. El primer paso
es saber. Se trata de
saber qué pasa y qué se
puede hacer. Conviene
huir de las opiniones
para refugiarse en las
evidencias. Creada
en 1969, la Fundación
Bofill es un
centro de investigación
y propuestas, sin ánimo
de lucro, que trabaja
para «impulsar
investigaciones, debates
e iniciativas para
generar oportunidades
educativas y combatir
las desigualdades
sociales». No tiene
color político, son por
tanto libres e
independientes, entonces
veraces y creíbles. Son
autores del documento La
educación que vence
a la pobreza. Una
agenda de políticas
educativas para el
bienestar y el
progreso de las
personas
(junio de 2024). Tiene
108 páginas y está
gratis en internet.
Propone diez medidas
para luchar contra la
pobreza desde el ámbito
educativo. El documento
enumera cada una de
estas diez políticas,
las explica con detalle
y las fundamenta con los
datos objetivos de la
evidencia, y para cada
una propone unos
objetivos realistas y
unas propuestas
igualmente realistas
para conseguirlos. Aunque
la Fundación Bofill no
mira específicamente
hacia la población
educativa argentina que
está en riesgo, sino a
la española, sus
planteamientos son
fáciles de extrapolar,
salvando algunas
distancias, a la
realidad local y a la de
otras regiones en
situación similar. A
continuación resumo las
diez políticas que
proponen para luchar
contra la pobreza y la
exclusión desde la
escuela, como así
también resumo el
objetivo bandera y su
correspondiente
propuesta. 1.
Educación en la primera infancia: un
comienzo seguro
para todos.
/ Hacer que las
guarderías tengan y
retengan a todos los
bebés de 1 y 2 años que
estén en situación de
pobreza. Es decir,
comenzar precozmente la
escolarización, y por
tanto la protección y el
control del más
vulnerable. 2.
Becas para la continuidad educativa: una
educación
libre de barreras
económicas.
/ Conceder una
beca-salario a los
jóvenes sin recursos,
por tanto en riesgo de
exclusión social, de 16
a 19 años, a cambio de
continuar y completar la
secundaria o una
formación profesional. 3.
Acompañar
las
trayectorias educativas
del alumnado en riesgo:
programas de orientación y acompañamiento.
/
Todos los alumnos de
secundaria en situación
o en riesgo de pobreza y
exclusión social deben
tener un tutor especial
y unas horas asignadas
para velar por la
continuidad social y
formativa. 4.
Apoyo educativo para que
nadie se quede atrás:
la importancia de
igualar aprendizajes.
/ Brindar apoyo
educativo extraescolar a
los alumnos con
dificultades de
aprendizaje, que suelen
ser los más vulnerables,
para evitar la
desmotivación y el
abandono. 5.
Políticas
de
segunda oportunidad para
que nadie abandone.
/ Mejorar, hacer más
accesibles las
estructuras educativas
para quienes ya no
tienen edad, ni ganas de
volver a las aulas. Son
programas que ayudan en
lo personal y en lo
académico, y para
desarrollar habilidades
profesionales. 6.
Una red escolar no
segregada que iguale las
condiciones de
aprendizaje de todo el
alumnado.
/ Reducir la segregación
de alumnos según la
situación
socio-económica de la
familia para evitar que
haya escuelas sobre todo
de pobres y escuelas
sobre todo de ricos. Las
escuelas heterogéneas
nivelan hacia arriba,
mientras que no lo hacen
hacia abajo. 7.
El comedor
escolar
como un
derecho que
forma parte de la educación.
/ Los estudios indican
que generalizar el
comedor escolar, como
mínimo en prescolar y
primaria de las escuelas
de barrios desatendidos,
mejora el rendimiento
escolar, reduce la
desmotivación y el
abandono, y le brinda
una oportunidad a la
familia. El comedor
escolar se debe entender
además como un espacio
educativo y de
convivencia. 8.
Educación extraescolar al alcance de
todos.
/ Se deben promover las
actividades
extraescolares gratuitas
para los alumnos en
riesgo de exclusión:
artísticas y culturales, de
idiomas, deportivas, de
ámbito
tecnológico, de
excursionismo,
fotografía, jardinería,
manualidades, etc. 9.
Un verano de
oportunidades: recursos
socio-educativos
más
allá del calendario escolar. / Más allá
de las tradicionales
colonias de verano, se
deben promover
actividades escolares
que durante el verano
combinen el ocio con la
formación, a fin de
atenuar la pérdida de
conocimiento y vínculo
que se observa durante
las vacaciones estivales
en la población
infanto-juvenil en
situación de pobreza y
exclusión. Esta pérdida
no se observa, o es
mínima en las familias
que están en mejor
situación. 10.
Políticas
de
apoyo a la función educativa de la familia.
/ Desarrollar programas
para incentivar la
implicación de la
familia en la formación
del alumno, y no tanto
en lo relativo a
supervisar los deberes
escolares sino más bien
para crear y mantener un
ambiente doméstico
favorable a la
importancia de la
escuela primaria y
secundaria. Se trata de
reuniones, talleres,
prácticas conjuntas,
visitas domiciliarias,
etc. La idea es que el
alumno no tenga en casa
un entorno hostil a la
escuela, o un entorno
indiferente, sino que
sea un entorno que
demuestre interés y
apoyo en todo lo
relativo a la escuela. En
este conjunto de
propuestas se podría
integrar la importancia
de contar con un
programa de salud
escolar, a cargo de una
enfermera o un
enfermero, a fin de
controlar ciertos
parámetros básicos como
vacunas, crecimiento,
higiene, alimentación,
ausencias por
enfermedad, lesiones
como hematomas,
excoriaciones, arañazos,
etc. / Publica El
Litoral, el
sábado 01/03/25: html
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